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La letra pequeña de las hipotecas multidivisa

Aunque el consumidor pueda cambiar de divisa o convertir a euros, siempre habrá de satisfacer otras comisiones.

Las hipotecas multidivisa fueron presentadas por los bancos como una oportunidad para que los clientes viesen rebajadas sus cuotas al pagar la hipoteca. Pero la realidad ha sido otra muy distinta. De hecho, según el informe de ASUFIN (Asociación de Usuarios Financieros), en España, tras haberse colocado unas 70.000 hipotecas multidivisa, se han perdido nada más y nada menos que una media de 200.000 € en cada una de ellas. Según el mismo informe, los bancos que vendieron más de estas hipotecas fueron Catalunya Caixa, Banco Popular y Bankinter.

Las hipotecas multidivisa se colocaron a personas no avezadas en el mundo de las finanzas. Se les convenció de que eran una oportunidad para rebajar las cuotas a pagar de su hipoteca. Los clientes cobraban el préstamo en euros pero el cálculo del total del capital así como el de las diferentes cuotas a pagar se realizaba en una divisa -casi siempre en yenes, francos suizos o libras-. Si la divisa bajaba su valor con respecto al euro, el deudor salía ganando.

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Pero la cuestión no es tan sencilla. Para empezar, la hipoteca multidivisa es un producto derivado de alto riesgo. Resulta ser un híbrido que combina la hipoteca corriente con un derivado que cotiza en bolsa.

Cierto es que el cliente puede elegir la divisa, la puede cambiar cada mes e, incluso, puede convertirla en euros. Pero eso no suaviza la circunstancia de la incertidumbre, ya que siempre dependerá de los índices del Ibor para cada moneda. Si la hipoteca se contrató en yenes, hay que estar pendiente de las fluctuaciones de esa moneda con respecto al euro. La valoración del yen puede variar de un día para otro. Cada mes, por tanto, será distinta la cantidad que el usuario deberá satisfacer a la entidad bancaria.

Además de todo esto, las hipotecas multidivisa tienen una comisión de apertura adicional ya que se realiza un cambio de moneda. También las cuotas mensuales tienen comisiones que suelen ascender al 0,2 % de la cantidad a abonar mensualmente y que se redondea al alza.

En el caso de que el usuario desee cambiar de moneda, lo puede hacer una vez al mes, pero ha de satisfacer otra comisión que supone alrededor del 0,25 %.

Lo cierto es que este producto no es recomendable para el pequeño y mediano inversor, y menos para el que se ve obligado a hipotecar su propia casa. Por un lado, es un préstamo (hipoteca) y por otro, una inversión en divisas que cotiza en bolsa. Es por ello, por lo que el 30 de junio de 2015, el Tribunal Supremo sentenció que las hipotecas multidivisa son un producto derivado, así que han de verse sometidas a la Ley de Mercado de Valores y la normativa europea MiFID. Ambas protegen al consumidor y los bancos están obligados a evaluar si el cliente es un experto en mercados financieros y, de lo contrario a asegurarse de que comprende a la perfección el riesgo al que se somete al contratar el producto.

De este modo, antes de contratar una hipoteca multidivisa hay que afinar bien la vista y fijarse detenidamente en la letra pequeña, exigir al banco todo tipo de explicaciones y, en caso de haberla contratado sin la debida información, no dudar en reclamar o litigar, si es preciso, con la entidad financiera.